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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Saberes y razones</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Comentario</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Narcocultura, violencia y ciencias socioantropol&oacute;gicas</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Narcoculture,Violence and Socioantropological Sciences</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Manuel Valenzuela</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de la Frontera Norte, Tijuana, Baja California, M&eacute;xico</i> <a href="mailto:manusdec@colef.mx">manusdec@colef.mx</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos pueblos, comunidades y grupos culturales han utilizado sustancias que alteran la percepci&oacute;n y los sentidos. Usualmente estas pr&aacute;cticas se realizaban en contextos rituales, sin el sentido criminal que se otorga desde &aacute;mbitos de gobierno a algunas de ellas. Los afanes prohibicionistas anclados en intereses econ&oacute;micos, pero encubiertos en fachadas moralistas, cobraron fuerza a partir del siglo XX, producto de presiones e intereses de los gobiernos de Estados Unidos. Podemos esbozar cuatro escenarios de la prohibici&oacute;n que han dejado huellas importantes en Am&eacute;rica Latina. El primero ocurri&oacute; en la primera d&eacute;cada del siglo XX, cuando Estados Unidos decidi&oacute; prohibir la venta y consumo de marihuana, coca&iacute;na y derivados de la amapola, situaci&oacute;n que impuls&oacute; su importaci&oacute;n de pa&iacute;ses como M&eacute;xico, dada su importante demanda con fines curativos y consumo l&uacute;dico o adictivo. La presi&oacute;n internacional estadounidense logr&oacute; que la prohibici&oacute;n de producci&oacute;n y trasiego de estos productos se estableciera en otros pa&iacute;ses durante la segunda d&eacute;cada del siglo XX, como ocurri&oacute; en el caso mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo escenario prohibicionista inicia en 1919 y se solapa con el anterior, pues refiere a la Ley Seca que entr&oacute; en vigor con la Enmienda XVIII a la Constituci&oacute;n de Estados Unidos mediante la cual se prohib&iacute;a la producci&oacute;n y trasiego de licor, disposici&oacute;n que produjo como efecto colateral la proliferaci&oacute;n de destiler&iacute;as, cervecer&iacute;as, casinos y casas de juego en la frontera norte mexicana, as&iacute; como el surgimiento de poderosas mafias de contrabandistas que crecieron amparadas en la ilegalidad y en la nimia disposici&oacute;n de los estadounidenses para abstenerse de consumir <i>bebidas espirituosas</i> tan demandadas y apetecidas. Junto al crecimiento de imbatibles grupos criminales fortalecidos con la prohibici&oacute;n, se registraron decenas de miles de muertes ocasionadas por la violencia producto del prohibicionismo y el consumo de bebidas adulteradas, adem&aacute;s de que creci&oacute; de forma alarmante la corrupci&oacute;n en las instituciones, entre la clase pol&iacute;tica y en las corporaciones policiales. Frente al fracaso de la disposici&oacute;n prohibicionista y sus efectos contraproducentes, la Ley Seca fue lanzada al cesto de la basura con la Enmienda XXI de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica estadunidense, pero perduraron algunas de sus secuelas, que definieron escenarios fronterizos mexicanos donde permaneci&oacute; y se fortaleci&oacute; la operaci&oacute;n de casinos, centros de prostituci&oacute;n, cantinas y casas de juego.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer escenario prohibicionista ocurri&oacute; en el contexto de la irrupci&oacute;n juvenil sesentera y sus cuestionamientos a las formas pl&aacute;sticas de vida y a la proclividad beligerante estadounidense, expresada en innumerables guerras, entre las cuales la de Viet Nam (1964&#45;1975) despert&oacute; &aacute;nimos pacifistas y humanitarios en amplios sectores poblacionales. Muchos j&oacute;venes enfrentaron la pol&iacute;tica dominante y se desarrollaron movimientos pol&iacute;ticos, pacifistas, feministas, ecologistas, juveniles y antirracistas. Tambi&eacute;n apareci&oacute; la droga como elemento inscrito entre diversos grupos juveniles y la biocultura juvenil confront&oacute; los dispositivos de la biopol&iacute;tica dominante. Al gobierno estadounidense le preocupaba la condici&oacute;n contestataria y humanitaria de muchos de estos movimientos que planteaban la necesidad de darle una oportunidad a la paz e imaginaban mundos donde la gente hiciera el amor, no la guerra, ped&iacute;an el poder para el pueblo y desafiaban la autoridad de los padres, las certezas adultocr&aacute;ticas, el poder de los uniformes, los odios raciales y la irracionalidad capitalista. Al gobierno y grupos de poder estadounidense les inquietaban asimismo los movimientos nacionalistas y revolucionarios de Am&eacute;rica Latina, muchos de ellos influidos por el marxismo y la Revoluci&oacute;n Cubana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gran cambio sociocultural de los a&ntilde;os sesenta contribuy&oacute; a detener la guerra en Viet Nam, pero era un desaf&iacute;o demasiado grande para el poder imperial, por ello el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, plante&oacute; una nueva ofensiva utilizando el recurso eufem&iacute;stico de la lucha contra el consumo de drogas el 17 de junio de 1971 y anunci&oacute; su combate en todos los niveles. Con esta disposici&oacute;n, el gobierno de Nixon identific&oacute; a las drogas como el enemigo p&uacute;blico n&uacute;mero uno de Estados Unidos y fortaleci&oacute; una imagen criminalizada en que las drogas y sus consumidores devinieron en figuras amenazantes para la estabilidad y la convivencia social. Con esta estrategia aplicada de manera sesgada y discrecional, las c&aacute;rceles se llenaron de j&oacute;venes pobres, en especial de afrodescendientes y latinos. A su vez, la lucha contra las drogas ayud&oacute; a controlar movimientos de resistencia y sirvi&oacute; como recurso geopol&iacute;tico intervencionista en Am&eacute;rica Latina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A cuatro d&eacute;cadas de la cruzada contra las drogas de Richard Nixon, Estados Unidos ha gastado m&aacute;s de 2.5 billones de d&oacute;lares en la guerra contra las drogas y ha arrestado a m&aacute;s de 40 millones de personas por delitos relacionados con narcotr&aacute;fico y posesi&oacute;n de sustancias ilegales (UNODC, 2011). No obstante, la supuesta guerra ha fracasado igual que la Ley Volstead, pues el consumo de drogas en ese pa&iacute;s ha aumentado hasta llegar a 20 millones de adictos. La estrategia ha resultado fallida tras casi un siglo de prohibicionismo, declaratorias beligerantes contra las drogas, intervenciones en otros pa&iacute;ses bajo el pretexto de combatir su producci&oacute;n y trasiego, millones de j&oacute;venes encarcelados o asesinados, persistencia de espacios de corrupci&oacute;n institucional, criminalizaci&oacute;n de sectores juveniles y grupos &eacute;tnico&#45;nacionales. Esta lucha tambi&eacute;n representa un desv&iacute;o considerable de recursos que deber&iacute;an destinarse a educaci&oacute;n, generaci&oacute;n de empleos, programas de prevenci&oacute;n de adicciones y fortalecimiento de las instituciones de salud. A pesar de tantos recursos invertidos, actualmente el mercado de drogas es mucho m&aacute;s grande y reporta cerca de 320 mil millones de d&oacute;lares anuales seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas, adem&aacute;s de que ahora las drogas son m&aacute;s baratas, potentes y accesibles (UNODC, 2011).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto escenario se inscribe en el contexto de la llamada "guerra contra <i>el eje del mal</i>" iniciada por George Bush en 2001, definida a partir de una estrategia geopol&iacute;tica global que ha derivado en cientos de miles de muertos en Iraq y Afganist&aacute;n, a partir de una definici&oacute;n que incorpora a organizaciones del narcotr&aacute;fico como actoras de dicho campo mal&eacute;fico. El asunto principal se inscribe en una redefinici&oacute;n del tema de seguridad nacional estadounidense con claras condiciones injerencistas, como ha sucedido con el Plan Colombia en ese pa&iacute;s andino y con la Iniciativa M&eacute;rida en M&eacute;xico, en cuyo marco se ubica la llamada "guerra contra el crimen organizado" y su triste secuela de violencia, feminicidio, juvenicidio y muerte artera. La Comisi&oacute;n Global de Pol&iacute;ticas sobre Drogas destaca el aumento en el consumo de drogas durante el periodo de 1998 a 2008, con un incremento en el uso de opi&aacute;ceos &#151;34.5%&#151;, coca&iacute;na &#151;27%&#151; y <i>cannabis</i> &#151;8.5%&#151;. De acuerdo con la comisi&oacute;n, estos incrementos de consumo se presentan a pesar de enormes gastos realizados para abatirlo y de las pol&iacute;ticas represoras que han orientado la lucha contra las drogas. Como consecuencia de esta estrategia, las c&aacute;rceles se encuentran saturadas de personas de bajo nivel socioecon&oacute;mico y de aquellos que ocupan rangos menores en el narcomundo. Al mismo tiempo que se criminaliza y encarcela a simples consumidores y a muchos inocentes, se regeneran redes de narcotraficantes y se incrementa la violaci&oacute;n de derechos humanos, situaci&oacute;n que se ilustra en el trabajo de Edith Carrillo Hern&aacute;ndez, en este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Am&eacute;rica Latina disminuye la protecci&oacute;n social, crece el desamparo y aumentan los riesgos para los j&oacute;venes, a tal grado que nueve de cada diez muertos por disparo de arma de fuego son ni&ntilde;os y j&oacute;venes menores de 30 a&ntilde;os, seg&uacute;n estimaciones de la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos (AFP, 2011: 23). El nivel de violencia adquiere rasgos m&aacute;s que preocupantes en esta regi&oacute;n, pues las tasas de homicidios triplican el nivel de la criminalidad considerado epid&eacute;mico y en algunos pa&iacute;ses es a&uacute;n superior: en Colombia es diez veces mayor, en El Salvador cinco veces, en Venezuela 4.3 veces y en Brasil 3.8 veces. S&oacute;lo se encuentran por debajo de los niveles de violencia end&eacute;mica Costa Rica, Cuba, Per&uacute;, Argentina, Chile y Uruguay (CEPAL, 2008a: 90). La violencia expresada en asesinatos, accidentes y suicidios es la primera causa de muerte entre j&oacute;venes hombres de Am&eacute;rica Latina y la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud registra que en 2002 entre 10 y 36% de las mujeres latinoamericanas fueron objeto de violencia f&iacute;sica o sexual y que entre 70 y 80% de las v&iacute;ctimas de la violencia sexual eran ni&ntilde;as (CEPAL, 2008b: 181).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico existen m&aacute;s de 7 millones de j&oacute;venes que no estudian ni trabajan, pero los problemas juveniles no se limitan a las dificultades para desarrollar proyectos viables de vida. M&aacute;s de una cuarta parte de las personas ejecutadas entre 2006 y 2010 ten&iacute;an entre 16 y 30 a&ntilde;os y muchos de ellos fueron tambi&eacute;n v&iacute;ctimas del secuestro, rubro que reporta 20 000 migrantes secuestrados al a&ntilde;o en el pa&iacute;s. La Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos (CNDH) destaca que en 2010 en s&oacute;lo un semestre &#151;abrilseptiembre&#151; hubo 11 333 plagios (Ballinas, 2011: 20) y el secretario de Gobernaci&oacute;n, Francisco Blake Mora, en ocasi&oacute;n de la <i>XXV Conferencia Nacional de Procuraci&oacute;n de Justicia</i>, reconoci&oacute; que en 2011 se cometieron 1 700 secuestros (<i>La Jornada</i>, 2011). La percepci&oacute;n de que las cosas se encuentran peor que en a&ntilde;os previos en el pa&iacute;s y que el gobierno va perdiendo la guerra se ha acentuado. De acuerdo con Consulta Mitofsky, 83% de la poblaci&oacute;n considera que la inseguridad es m&aacute;s grave que en 2009 &#151;ese a&ntilde;o era de 76%&#151; y creci&oacute; de 30% a 58% la cantidad de personas que creen que el crimen organizado va ganando la guerra contra la inseguridad (Castillo, 2011: 4).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las principales causas de muerte entre j&oacute;venes hombres mexicanos son externas e incluyen accidentes y lesiones. Entre j&oacute;venes hombres de 15 a 19 a&ntilde;os la tasa de mortalidad por accidente es de 45.3 frente a 25.7 de las mujeres, y en el rango de 20 a 24 es de 43 y 22.5 en las mujeres. De la misma manera, entre 15 y 19 a&ntilde;os la tasa de j&oacute;venes hombres que mueren por lesiones intencionales es de 17.6, mientras que en las j&oacute;venes de estas edades es de 10.3 y en el rango de 20 a 24 la tasa de muerte por violencia intencional crece a 20.5, cifra muy superior a la correspondiente a las mujeres, que es de 9.7 (Conapo, 2010: 43). Frente a la violencia en Nuevo Le&oacute;n, pol&iacute;ticos panistas y el propio gobernador propusieron reducir a 12 a&ntilde;os la edad penal en casos de delincuencia organizada mediante una adici&oacute;n al art&iacute;culo 18 constitucional, medida que muestra el crecimiento de las posiciones punitivas y la estrechez de horizontes de una clase pol&iacute;tica incapaz de replantear el problema de la violencia como parte integral del proyecto social que ellos han construido y que a todas luces resulta fallido, cruento y per&#45;verso (Mart&iacute;nez, 2011: 10).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los afanes prohibicionistas con sus disposiciones censuradoras han participado de manera destacada como recurso de proyectos autoritarios y estrategias punitivas de control social, cuyos efectos han dejado una huella social profunda, entre los cuales se encuentran:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. El incremento en los indicadores de violencia y muerte. El registro de m&aacute;s de 50000 asesinados durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os alude a un escenario descompuesto que genera una enorme carga de muerte innecesaria y de violencia artera, que sitia ciudades y estados enteros hasta generar una condici&oacute;n at&iacute;pica en el pa&iacute;s caracterizada por la presencia de un <i>Estado adulterado</i>, donde la presencia del llamado "crimen organizado" se ha introducido hasta la m&eacute;dula de las instituciones. El &eacute;xito que &eacute;ste ha alcanzado se asienta en las redes de corrupci&oacute;n, complicidad e impunidad que vulneran la acci&oacute;n del Estado, condici&oacute;n que se comprueba cada d&iacute;a con el registro de polic&iacute;as, militares y funcionarios que aparecen como c&oacute;mplices de los grupos a quienes deb&iacute;a combatir.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Aumento de la paralegalidad. En nuestro pa&iacute;s crece la paralegalidad y su impacto permea la vida social y los marcos de convivencia, al tiempo que incrementa la sensaci&oacute;n de miedo, incertidumbre y sospecha que vive gran parte de la poblaci&oacute;n. Los &aacute;mbitos de la paralegalidad se fortalecen frente a grandes sectores poblacionales ante los que ni siquiera existe la certeza sobre qui&eacute;n fue el triunfador del proceso electoral presidencial de 2006. La paralegalidad prolifera con la participaci&oacute;n del ej&eacute;rcito en la realizaci&oacute;n de actividades policiales que no le corresponden y al margen de sus atribuciones constitucionales. Se intensifica con la impune acci&oacute;n de personajes del "crimen organizado" muchas veces en complicidad con miembros de las fuerzas policiales que controlan espacios territoriales, levantan personas en pleno d&iacute;a y en lugares p&uacute;blicos, secuestran y arrebatan los bienes que las familias adquirieron con grandes sacrificios, extorsionan, cobran derecho de piso y castigan cruentamente a quienes se niegan a proporcionarles la cuota establecida, proceso en el que han muerto cientos de inocentes que se encontraban en el antro, el restaurante, el casino o cualquier otro establecimiento comercial en el momento en que estalla la granada, se siente el tableteo y las r&aacute;fagas de las armas autom&aacute;ticas, se derrama combustible y se incendian los locales.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparece la paralegalidad cuando el alcalde de San Pedro Nuevo Le&oacute;n forma un grupo de chicos rudos para combatir al llamado "crimen organizado" al margen de sus atributos legales, con el agravante de que algunos de ellos fueron identificados como integrantes de los propios grupos delincuenciales. Crece cuando se promueve la posici&oacute;n a favor de la justicia por propia mano y la intenci&oacute;n de crear grupos de autodefensa, o la perspectiva de la lucha violenta. En M&eacute;xico, seis de cada diez empleos se crean en el &aacute;mbito informal y la gran mayor&iacute;a de ellos apuntalan espacios de la paralegalidad conformada desde la connivencia y corrupci&oacute;n de figuras institucionales, controles corporativos o relaciones de asociaci&oacute;n y subordinaci&oacute;n con organizaciones del llamado "crimen organizado". Esta connivencia se muestra de manera clara en el texto de Efr&eacute;n Sandoval, que ilustra el solapamiento de las complicidades institucionales con el negocio de la fayuca y la incorporaci&oacute;n de grupos del crimen organizado que han establecido su poder y control sobre &eacute;sta y otras actividades con la complacencia de las autoridades.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Crecimiento del miedo derivativo. En nuestro pa&iacute;s observamos el incremento del "miedo derivativo", concepto acu&ntilde;ado por Sygmund Bauman (2007) para referirse a miedos colectivos caracterizados por dos atributos. El primero es que la poblaci&oacute;n se siente implicada en el riego de ser v&iacute;ctima del hecho violento. Hasta hace una d&eacute;cada, la poblaci&oacute;n percib&iacute;a el tema de las muertes violentas asociadas al crimen organizado como eventos ajenos a su circunstancia y su cotidianeidad y de forma un tanto ingenua e irresponsable asum&iacute;a: "se est&aacute;n matando entre ellos", certeza que parec&iacute;a exorcizar de su entorno inmediato esos h&oacute;rridos acontecimientos que remit&iacute;an a mundos ajenos, distantes e inaprehensibles. Pero las cosas han cambiado y ahora en muchas zonas del pa&iacute;s la poblaci&oacute;n se sa&#45;be expuesta a este peligro que pone en riesgo su integridad f&iacute;sica y admite que nada le garantiza quedar exenta de un levant&oacute;n, secuestro, cobro de piso, extorsi&oacute;n, violaci&oacute;n, decapitaci&oacute;n, desollamiento, descuartizamiento. La gente tiene miedo, se siente m&aacute;s insegura y desconf&iacute;a de las autoridades, al tiempo que reconoce que la guerra iniciada por Felipe Calder&oacute;n se va perdiendo ante los narcotraficantes. Frente a estas premisas, emerge la segunda dimensi&oacute;n del miedo derivativo, que alude a la interiorizaci&oacute;n por parte del individuo de la certeza de su indefensi&oacute;n ante la exposici&oacute;n al evento de violencia: las personas asumen que son vulnerables y que no tienen posibilidades de resistir. Sus razones son contundentes, inobjetables, pues saben que no est&aacute;n en condiciones de confrontar a poderosos grupos armados y organizados ni pueden confiar en las instituciones del Estado a las cuales sabe c&oacute;mplices o infiltradas por la criminalidad.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. P&eacute;rdida de soberan&iacute;a. En este contexto de supuesta guerra contra el crimen organizado declarada por el Ejecutivo, se presenta una importante afectaci&oacute;n y violaci&oacute;n a la soberan&iacute;a nacional y a los postulados constitucionales con la clara complicidad de las autoridades federales. Esta condici&oacute;n adquiere conspicua presencia si consideramos eventos como la Operaci&oacute;n R&aacute;pido y Furioso, por medio de la cual el gobierno estadounidense arm&oacute; a narcotraficantes y perdi&oacute; el control de las armas, muchas de ellas utilizadas en sucesos violentos que manchan de sangre nuestro pa&iacute;s, y algunas activadas para segar la vida de agentes estadounidenses como Jaime Zapata, quien fue ultimado con los <i>juguetitos</i> introducidos a M&eacute;xico en ocasi&oacute;n del propio operativo R&aacute;pido y Furioso. Al mismo tiempo, en la opacidad y el silencio se despliegan aviones no tripulados &#151;conocidos como <i>drones&#151;</i> estadounidenses sobre territorio nacional o agentes de ese pa&iacute;s act&uacute;an de forma subrepticia en nuestro territorio con connivencia del gobierno y el desconocimiento de la poblaci&oacute;n y de las instancias que deber&iacute;an autorizarlo.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Fortalecimiento de posiciones autoritarias y prohibicionistas. En fechas recientes hemos observado nuevas ofensivas contra los corridos que incorporan el tema del narcomundo, intenci&oacute;n prohibitiva reeditada en m&uacute;ltiples ocasiones, desde 1987, cuando el entonces gobernador de Sinaloa, Francisco Labastida, emiti&oacute; la primera disposici&oacute;n de prohibir los narcocorridos. Despu&eacute;s se sucedieron m&uacute;ltiples intentos fallidos por parte de gobiernos estatales y de la C&aacute;mara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisi&oacute;n. La violencia crece m&aacute;s all&aacute; de afanes ingenuos o tentaciones prohibicionistas y el tema del narcotr&aacute;fico y sus representaciones convoca, adem&aacute;s de a m&uacute;sicos y corridistas, a escritores como &Eacute;lmer Mendoza, Fernando Vallejo, Arturo P&eacute;rez&#45;Reverte, Jorge Franco o Leonides Alfaro, a periodistas como Alonso Salazar, Julio Scherer Garc&iacute;a, Jes&uacute;s Blancornelas, Anabel Hern&aacute;ndez y Javier Valdez, a cineastas como Luis Estrada, a core&oacute;grafas como Minerva Tapia, a dramaturgos como &oacute;scar Liera y V&iacute;ctor Rasc&oacute;n Banda, as&iacute; como a acad&eacute;micos como Luis Astorga, Catalina Heo y Javier Cajas.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras la disposici&oacute;n del gobernador de Sinaloa, Mario L&oacute;pez Valdez, de prohibir los narcocorridos, el alcalde de Navolato, Evelio Platas, propuso prohibir la minifalda para evitar el embarazo en j&oacute;venes y adolescentes, y el gobernador de Chihuahua, C&eacute;sar Duarte, se lanz&oacute; con la iniciativa de reclutar <i>ninis</i> para que realizaran servicio militar obligatorio durante tres a&ntilde;os, mientras Felipe Calder&oacute;n llamaba a los j&oacute;venes universitarios a asumir una suerte de m&iacute;stica secular incorpor&aacute;ndose a las fuerzas policiales. En su texto <i>La violencia como tema de escritura</i>, &Eacute;lmer Mendoza anota que las tem&aacute;ticas tratadas identifican al escritor, y destaca las condiciones nacionales de una sociedad polarizada entre riqueza y miseria, culturizaci&oacute;n e ignorancia, pasividad y violencia. Polarizaci&oacute;n por medio de la cual ricos y violentos conculcan espacios y sue&ntilde;os de las mayor&iacute;as (Mendoza, 2011).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Presencia del narcomundo como referente de definici&oacute;n de proyectos de vida juveniles. El narcomundoylanarcoculturasonreferentesimportantes en la definici&oacute;n del sentido y significado de vida y de muerte de millones de personas, especialmente j&oacute;venes, quienes observan con desencanto el cierre de las opciones desde las cuales podr&iacute;an generar proyectos viables de vida. La pobreza, el desempleo, la precarizaci&oacute;n laboral, la deserci&oacute;n escolar, la disminuci&oacute;n del peso de la educaci&oacute;n como referente potente de movilidad social, la informalidad, la paralegalidad, la abismal desigualdad en la distribuci&oacute;n de ingreso y riqueza, el desplazamiento forzado por motivos econ&oacute;micos o de seguridad, son elementos centrales que funcionan como candados que estrechan las alternativas de los j&oacute;venes.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Frente a estas limitaciones aparecen figuras reconocibles que deber&iacute;an percibirse como alertas ante las limitaciones del proyecto nacional. Los <i>ninis</i>, por ejemplo, son j&oacute;venes que no estudian ni trabajan a quienes se les ha clasificado con este concepto socioestad&iacute;stico que oculta profundas desigualdades de clase, g&eacute;nero y &eacute;tnicas, pero que apunta a un &aacute;mbito deficitario del proyecto social frente a la juventud. Los <i>tonas</i>, por su parte, conforman un amplio sector social que decide jugarse el todo o nada: no est&aacute;n dispuestos a asumir de manera pasiva la falta de opciones y deciden que "m&aacute;s vale una hora de rey que una vida de buey", consigna que llevar&aacute; a muchos de ellos por caminos que los conducir&aacute;n al dinero r&aacute;pido, y en ese af&aacute;n encontrar&aacute;n atractivas las oportunidades que ofrece el crimen organizado. No es que los <i>tonas</i> desconozcan los peligros que encierra el sicariato, el trasiego de drogas o de armas, el secuestro, el levant&oacute;n, la cobranza u otras narcoactividades, las conocen y asumen costos y riesgos, pero entre m&aacute;s se cierran los canales formales para la generaci&oacute;n de proyectos de vida de los j&oacute;venes, m&aacute;s se fortalecen las opciones emanadas de la informalidad, la paralegalidad y el narcomundo. Los <i>ponchis,</i> a su vez, son figuras que abandonan los mundos infantiles para incorporarse a actividades y expectativas vinculadas al narcomundo. La sociedad mexicana se asombr&oacute; al conocer el caso del "Ponchis" y muchos intentaron encontrar razones individualizadas para tratar de explicar por qu&eacute; un ni&ntilde;o de 12 a&ntilde;os se dedica al sicariato y participa de forma directa en la tortura y asesinato de las v&iacute;ctimas. Desafortunadamente el caso de ejl, quien a los cinco a&ntilde;os conoci&oacute; la vida de la calle y a los 12 ingres&oacute; al C&aacute;rtel del Pac&iacute;fico como torturador y sicario, no es un hecho aislado, como muestra el testimonio del matamorense Roberto M., registrado por Mar&iacute;a Eugenia de la O y Nora Medina, en el que Roberto relata su incorporaci&oacute;n en los circuitos del narcotr&aacute;fico desde que cursaba la educaci&oacute;n secundaria y utilizaba su mochila para introducir droga a la escuela.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico crece la presencia de los <i>ponchis</i> como expresi&oacute;n de la descomposici&oacute;n social que vivimos. El Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n (Conapo, 2010) estima que en M&eacute;xico viven 31.7 millones de ni&ntilde;os menores de 15 a&ntilde;os, 6.7 millones habitan en condiciones de alta marginaci&oacute;n y se calcula en m&aacute;s de 100000 la cantidad de infantes en situaci&oacute;n de abandono en el pa&iacute;s. M&eacute;xico ocupa el tercer lugar en maltrato infantil, al reconocerse la existencia de medio mill&oacute;n de ni&ntilde;os entre 12 y 14 a&ntilde;os que trabajan en condiciones infrahumanas (<i>Notimex</i>/S&iacute;ntesis, 2010). El proyecto nacional dominante apuesta por un modelo que favorece la concentraci&oacute;n de la riqueza en unos cuantos y ha perdido autoridad &eacute;tica y moral, en tanto que implosiona el marco axiol&oacute;gico y la poblaci&oacute;n juvenil no logra identificar diferencias cualitativas entre polic&iacute;as y narcotraficantes, ni cree en la clase pol&iacute;tica ni en las instancias de procuraci&oacute;n de justicia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El escenario descrito conlleva retos y desaf&iacute;os fundamentales para las ciencias socioantropol&oacute;gicas, en especial cuando observamos que aun cuando intentemos evadir los temas de violencia, narcomundo y crimen organizado, ellos nos convocan, emergen en nuestros espacios de trabajo, alteran la habitabilidad y los &aacute;mbitos de convivencia social, irrumpen en comunidades y localidades, inciden en los destinos del uso de la tierra, sitian y se apropian de carreteras, imponen l&oacute;gicas en los sitios de diversi&oacute;n, participan en los procesos pol&iacute;ticos y electorales, influyen en la agenda internacional y en la estrategia de seguridad nacional, trastocan y elevan controles, revisiones y vigilancia en aeropuertos, se apoderan de las gram&aacute;ticas de muchas ciudades, penetran en comunidades ind&iacute;genas, devienen en referentes de vida para millones de personas, vulneran la soberan&iacute;a nacional, expropian el uso de espacios p&uacute;blicos, participan como pretexto para invadir espacios privados y violar &aacute;mbitos de la vida privada, redefinen rutinas cotidianas, ampl&iacute;an la violaci&oacute;n de los derechos humanos y civiles por parte de las fuerzas policiales y militares, generan decenas de miles de asesinatos y eventos violentos, est&aacute;n involucrados en pol&iacute;ticas de limpieza social y sitian nuestros espacios de libertad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, hay en la academia un sector de investigadores que considera irrelevante el estudio de los temas de violencia y narcotr&aacute;fico y se concentran en su peque&ntilde;o campo de estudio indolentes a una realidad que incide de manera importante y en muchas &aacute;reas de la vida social y de nuestro quehacer acad&eacute;mico, como lo constatan varios de los textos presentados en este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i>. La situaci&oacute;n del pa&iacute;s presenta un desaf&iacute;o insoslayable para el trabajo de investigaci&oacute;n: la comprensi&oacute;n de nuevas l&oacute;gicas de acci&oacute;n social, los rasgos del proyecto nacional y sus transformaciones en contextos globales, los paradigmas te&oacute;ricos sobre acci&oacute;n y organizaciones comunitarias, econ&oacute;micas, formas de convivencia, l&oacute;gicas de acci&oacute;n colectiva, seguridad p&uacute;blica y nacional, transformaciones culturales y proyectos civilizatorios alternativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo acad&eacute;mico de investigaci&oacute;n tambi&eacute;n enfrenta obst&aacute;culos vinculados con la situaci&oacute;n de violencia y miedo que predomina en el pa&iacute;s. El narcotr&aacute;fico redefine condiciones de vida de las comunidades y grupos ind&iacute;genas. En octubre de 1994 se realiz&oacute; en la ciudad de Tecate, Baja California, el Primer Encuentro Ind&iacute;gena M&eacute;xico&#45;Estados Unidos: <i>Auka Maj Kuar Kuar</i> &#151;<i>Buenos d&iacute;as, vamos a platicar</i>&#151;, al cual asistieron autoridades de 53 pueblos indios de ambos lados de la frontera. Adem&aacute;s de las mesas de trabajo acordadas por ellos, propusieron una mesa sobre narcotr&aacute;fico, pues las zonas serranas del norte de M&eacute;xico ya viv&iacute;an un entorno de violencia, agresiones, abuso y violaci&oacute;n de mujeres. Desde entonces, las organizaciones del llamado "crimen organizado" se han fortalecido en esos territorios. Junto a las formas at&aacute;vicas de violencia y racismo antiind&iacute;gena, aparecen expresiones de criminalizaci&oacute;n de lo &eacute;tnico, discriminaci&oacute;n y crueldad excesiva, como lo muestra Manuela Camus acerca de la poblaci&oacute;n guatemalteca que vive en la frontera con Chiapas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La desconfianza anida en diversos sectores sociales, los empresarios se resisten a informar a las y los colegas que realizan investigaci&oacute;n sobre procesos laborales e industriales, en los pueblos y comunidades campesinas la gente siente recelo de los fuere&ntilde;os que llegan a hacer preguntas. Muchas personas han tenido que irse del pa&iacute;s o de su ciudad debido a las condiciones de inseguridad prevalecientes, donde los sectores m&aacute;s ricos se encuentran blindados y cuentan con m&uacute;ltiples escoltas y agentes de seguridad. Muchas personas de las clases alta y media&#45;alta han cambiado su residencia a Estados Unidos, mientras que las clases media y media&#45;baja lidian como pueden con la inseguridad y el miedo, sabedores del poco apoyo que pueden recibir de los organismos policiales y militares, o incluso pensando en la forma de evadirlos dada la desconfianza que existe hacia estas figuras institucionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La violencia permea al conjunto de la vida social y se expresa en todos los &aacute;mbitos. Junto a las expresiones de violencia simb&oacute;lica, como violencia naturalizada en los &aacute;mbitos dom&eacute;sticos, crece la violencia en los &aacute;mbitos p&uacute;blicos, donde se despliega con gran impunidad el feminicidio, el juvenicidio y la muerte artera. La violencia tambi&eacute;n mantiene importante presencia en los &aacute;mbitos laborales y se inscribe en los cuerpos, como se observa entre los trabajadores de la industria maquiladora en el texto de Mar&iacute;a Eugenia de la O y Alma Leticia Flores &Aacute;vila. El desplazamiento motivado por la violencia, que tiene en Colombia su expresi&oacute;n m&aacute;s visible con un n&uacute;mero impreciso que oscila entre 3 y 4 millones de desplazados, es otro de los escenarios debidos a este fen&oacute;meno, en especial en el norte, donde desde hace varios a&ntilde;os se registra el desplazamiento de personas a Estados Unidos con el objetivo de escapar de la violencia, la amenaza de muerte, la extorsi&oacute;n o el secuestro. Algunas de estas estampas son analizadas por S&eacute;verine Durin en el texto "Los que la guerra desplaz&oacute;: familias del noreste de M&eacute;xico en el exilio".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quien se sienta c&oacute;modo en su mundo acad&eacute;mico pensando que ninguno de estos temas afecta sus impolutas certezas es que hace tiempo abandon&oacute; el verdadero inter&eacute;s acad&eacute;mico y olvid&oacute; que la ciencia, al igual que el conocimiento, busca la transformaci&oacute;n y el mejoramiento humano. Algunos de quienes realizan trabajo dentro de los confines cifrados del propio cub&iacute;culo nunca tropezar&aacute;n con los elementos inscritos en el conflictivo escenario social que vivimos. Sin embargo, necia realidad, como ciudadanos, como acad&eacute;micos y como personas, enfrentamos en nuestros &aacute;mbitos cotidianos, en nuestros mundos de vida y en espacios sociales m&aacute;s amplios, los efectos de la violencia, el crimen organizado, los marcos prohibicionistas y la adulteraci&oacute;n del Estado. Frente a esta realidad debemos asumir el compromiso &eacute;tico, acad&eacute;mico y humanista para proponer nuevos marcos de convivencia, proyectos de naci&oacute;n m&aacute;s justos, incluyentes y equitativos y mejores horizontes civilizatorios.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">AFP, 2011, "M&aacute;s de 38 millones de j&oacute;venes en al, en riesgos por el hampa: OEA", en <i>La Jornada</i>, en l&iacute;nea: &lt;<a href="http://www.jornada.unam.mx/2011/06/29/mundo/023n1mun" target="_blank">http://www.jornada.unam.mx/2011/06/29/mundo/023n1mun</a>&gt;, consultado el 29 de junio de 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725894&pid=S1607-050X201200010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ballinas, V&iacute;ctor, 2011, "ong a relator de la cidh: cada a&ntilde;o, 20 000 migrantes son secuestrados en el pa&iacute;s", en <i>La Jornada</i>, en l&iacute;nea &lt;<a href="http://www.jornada.unam.mx/2011/07/26/politica/020n1pol" target="_blank">http://www.jornada.unam.mx/2011/07/26/politica/020n1pol</a>&gt;, consultado el 26 de julio de 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725896&pid=S1607-050X201200010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bauman, Zygmunt, 2007, <i>Miedo l&iacute;quido. La sociedad contempor&aacute;nea y sus temores</i>, Paid&oacute;s Ib&eacute;rica, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725898&pid=S1607-050X201200010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castillo Garc&iacute;a, Gustavo, 2011, "Estamos peor que en 2009, revela encuesta", en <i>La Jornada</i>, en l&iacute;nea: &lt;<a href="http://www.jornada.unam.mx/2011/06/02/politica/004n2pol" target="_blank">http://www.jornada.unam.mx/2011/06/02/politica/004n2pol</a>&gt;, consultado el 2 de junio de 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725900&pid=S1607-050X201200010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL), 2008a, <i>Juventud y cohesi&oacute;n social en Iberoam&eacute;rica: un modelo por armar</i>, Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas, Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725902&pid=S1607-050X201200010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2008b, <i>Panorama Social de Am&eacute;rica Latina 2008</i>, Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe, Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725904&pid=S1607-050X201200010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n (Conapo), 2010, <i>La situaci&oacute;n actual de los j&oacute;venes en M&eacute;xico</i>, Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n, Serie Documentos T&eacute;cnicos, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725906&pid=S1607-050X201200010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La Jornada</i>, 2011, "Corrupci&oacute;n, doble moral y visiones equ&iacute;vocas", Editorial, en l&iacute;nea: &lt;<a href="http://www.jornada.unam.mx/2011/06/10/edito" target="_blank">http://www.jornada.unam.mx/2011/06/10/edito</a>&gt;, consultado el 10 de junio de 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725908&pid=S1607-050X201200010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mart&iacute;nez, Sanjuana, 2011, "Impulsan cambios a la ley en Nuevo Le&oacute;n para juzgar como adultos a narcomenores", en <i>La Jornada</i>, en l&iacute;nea: &lt;<a href="http://www.jornada.unam.mx/2011/07/24/politica/010n1pol" target="_blank">http://www.jornada.unam.mx/2011/07/24/politica/010n1pol</a>&gt;, consultado el 24 de julio de 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725910&pid=S1607-050X201200010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mendoza, &Eacute;lmer, 2011, "La violencia como tema de escritura", Debate <i>Narcoviolencia y Ciencias Sociales: lo que miramos, lo que interpretamos</i>, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, 11 de febrero, Guadalajara.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725912&pid=S1607-050X201200010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Notimex</i>/S&iacute;ntesis, 2010, "Ni&ntilde;os de la calle sin futuro", en l&iacute;nea: &lt;<a href="http://periodicosintesis.com.mx/noticias/54359/Ninos-de-la-calle-sin-futuro" target="_blank">http://periodicosintesis.com.mx/noticias/54359/Ninos&#45;de&#45;la&#45;calle&#45;sin&#45;futuro</a>&gt;, consultado el 5 de septiembre de 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725914&pid=S1607-050X201200010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), 2011, <i>World Drug Report</i>, Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas, Nueva york.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725916&pid=S1607-050X201200010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valenzuela, Jos&eacute; Manuel, 2009a, <i>El futuro ya fue. Socioantropolog&iacute;a de los j&oacute;venes en la modernidad</i>, El Colegio de la Frontera Norte, Juan Pablos, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725918&pid=S1607-050X201200010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2009b, <i>Impecable y diamantina. Democracia adulterada y proyecto nacional</i>, El Colegio de la Frontera Norte, Juan Pablos, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725920&pid=S1607-050X201200010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2010, <i>Jefe de jefes. Corridos y narcocultura en M&eacute;xico</i>, El Colegio de la Frontera Norte, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725922&pid=S1607-050X201200010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2011a, "Juaritos: el <i>crusing</i> de la muerte. Feminicidio, juvenicidio y Estado adulterado en Ciudad Ju&aacute;rez", Tijuana, in&eacute;dito.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725924&pid=S1607-050X201200010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2011b, "Sed de mal", Tijuana, in&eacute;dito.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2725926&pid=S1607-050X201200010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Manuel Valenzuela Arce</b> es profesor&#45;investigador del Departamento de Estudios Culturales de El Colegio de la Frontera Norte, doctor en ciencias sociales con especialidad en sociolog&iacute;a por El Colegio de M&eacute;xico. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel III. Sus investigaciones han abordado temas relacionados con cultura e identidad, fronteras culturales, movimientos sociales, culturas juveniles, sociolog&iacute;a urbana y popular. En 2001 recibi&oacute; el Premio de Musicolog&iacute;a "Casa de las Am&eacute;ricas" en Cuba. En 2005 obtuvo la beca John Simon Guggenheim Foundation&#45;Latinoam&eacute;rica. Es fundador de El Colegio de la Frontera Norte (1982) y del Departamento de Estudios Culturales, del cual fue director de 1990&#45;1993 y de 1999&#45;2003. Fue director de la Unidad Regional Norte de Culturas Populares (Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo Le&oacute;n, Durango) de 1993 a 1994 y fundador de la Unidad de Tijuana de 1993 a 1994, as&iacute; como director de la revista <i>Frontera Norte</i> de 1995 a 1998. Sus trabajos han sido publicados en espa&ntilde;ol, ingl&eacute;s, portugu&eacute;s, italiano, catal&aacute;n, alem&aacute;n y franc&eacute;s. Recientemente ha publicado <i>Impecable y diamantina. P. S. Democracia adulterada y proyecto nacional</i> (2010) y <i>Jefe de jefes. Corridos y narcocultura en M&eacute;xico</i> (2011).</font></p>      ]]></body><back>
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<collab>AFP</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Más de 38 millones de jóvenes en al, en riesgos por el hampa: OEA]]></article-title>
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<year>2011</year>
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<source><![CDATA[La Jornada]]></source>
<year>2011</year>
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